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lunes, 12 de agosto de 2013

Descubren la causa de la alergia a los gatos

Hay que reconocer que los gatos son los reyes indiscutibles de internet. Parece que todo el mundo los adora y las visitas de sus videos y fotos en facebook, youtube o flickr se cuentan por millones y millones. Y es un éxito extraño porque según los datos un 30% de las personas son alérgicas a ellos. Es más, una de las alergias más comunes entre los humanos proviene de nuestras propias mascotas.

Esta semana un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha publicado un artículo en el Journal of Immunology en el que analizan los mecanismos exactos que provocan la alergia a los gatos, y posiblemente otras especies domésticas como los perros.
Pero antes de entrar de lleno en la noticia vamos a repasar algunos conceptos que nos ayuden a comprenderla mejor. Por ejemplo, y en primer lugar, ¿por qué tenemos alergias?

Para entenderlo de una manera simple diremos que una alergia es una reacción exagerada de nuestro sistema inmunitario hacia una sustancia que en principio no debería ser tóxica. A estas sustancias se les llama alérgeno y a la mayoría de las personas no les afectan.
Nuestro cuerpo posee defensas naturales contra numerosos ataques externos potencialmente peligrosos como virus o bacterias. Sin embargo, en algunas ocasiones ese sistema inmunológico no funciona correctamente y hace saltar las alarmas de ataque ante la presencia de sustancias que deberían ser inofensivas como el polen, el polvo, algunos alimentos o animales como los gatos… y es aquí cuando aparecen los picores, las irritaciones de piel, los estornudos, etc...
En el artículo publicado esta semana, científicos de Cambridge han descubierto que la alergia a los gatos es el resultado de una combinación de dos factores: Una proteína (llamada Fel d 1) presente en la caspa procedente del pelo de los felinos y un alto nivel de polisacáridos que son toxinas bacterianas ambientales.

El estudio podria ser aplicable tambien a perros . Para llegar a esta conclusión los investigadores pusieron en contacto células humanas con la proteína causante de la alergia y midieron el nivel de alergia variando los niveles de polisacáridos en el ambiente.

En los experimentos donde la proteína Fel d 1 se encontraba con un nivel bajo de polisacáridos, la alergia aparecía muy atenuada o incluso no llegaba a aparecer. Por otro lado, si la proteína del pelo del gato se encontraba en niveles altos de polisacáridos en el ambiente las alergias se multiplicaban.
Por tanto, nos encontramos ante una suma de dos elementos que desencadenan la respuesta de alergia de nuestro cuerpo, cuya ecuación podríamos resumir de la siguiente manera: Proteína Fel d 1 + niveles altos de Polisacáridos = Alergia.
Este estudio puede ser de mucha ayuda para combatir los síntomas de esta alergia tan común e incluso, tal y como afirma la doctora Clare Bryant, responsable principal del artículo, también se podría extender a otro tipo de animales como los perros.
Desde la organización benéfica Allergy UK adelantan que los resultados publicados por este equipo de investigadores significan “un gran avance” puesto que conocer con precisión los elementos que desencadenan la alergia supone una gran ventaja a la hora de encontrar un tratamiento efectivo.

Un prototipo de vacuna contra la malaria imita la picadura de más de mil mosquitos


Un niño siendo vacunado contra la malaria
Una prueba preliminar de una vacuna muestra una tasa de eficacia del 90% frente a la malaria, una enfermedad que mata a alrededor de un millón de personas al año.

Los Plasmodium, causantes de la malaria, son un grupo de parásitos que viven a costa de la sangre humana, devorando los glóbulos rojos que transportan el oxígeno indispensable para la vida. Asociados a los mosquitos Anopheles, que los sacan a picotazos de un cuerpo, los trasportan y los meten a picotazos en otro, infectan todos los años a unos 220 millones de personas y acaban con la vida de cerca de un millón, la gran mayoría niños y pobres. 

Desde hace tiempo, se busca una vacuna que sea capaz de detener a los parásitos cuando acaban de llegar al cuerpo y aún se encuentran en una especie de fase durmiente en el hígado, multiplicándose antes de lanzar el ataque definitivo a los glóbulos rojos. Sin embargo, hasta ahora los éxitos han sido limitados. La vacuna que mejor ha funcionado, la RTS,S que lleva más de diez años poniendo a prueba el equipo del científico español Pedro Alonso, solo ha logrado proteger al 31% de los bebés que la recibieron y al 56% de los niños más mayores.
Ahora, un equipo de investigadores ha probado un nuevo método de ataque que puede ser más eficaz contra el parásito. Desde los años 70, se sabía que un método eficaz de protección frente a la malaria era la propia picadura de los mosquitos. Algunos experimentos habían mostrado que más del 90% de los participantes en estudios resultaban inmunizados cuando eran picados por más de 1.000 Anopheles irradiados para que los parásitos que portaban estuviesen debilitados. Sin embargo, el método no era muy práctico para lanzar una campaña de vacunación. Desde 2002, el investigador Stephen Hoffman ha trabajado para intentar imitar el efecto de esos picotazos, e insertar en humanos los parásitos en la fase de esporozoíto, el momento en el que están listos para infectar a nuevas víctimas.
En algunos de los primeros experimentos, en los que los científicos diseccionaron las glándulas salivares de los mosquitos para extraer los esporozoítos y debilitarlos, no se alcanzó la inmunización deseada. Tiempo después, con la ayuda de Robert Seder, de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH), el equipo de Hoffman se planteó que posiblemente la clave se encontraba en la forma de aplicar la vacuna. Hasta ese momento, se había probado la vía intradérmica o la intramuscular, más frecuentes para este tipo de vacunas. Sin embargo, después de probar la mayor eficacia de la vía intravenosa en animales, se lanzó un primer ensayo en humanos cuyos resultados se publican hoy en la revista Science.
La inmunización más eficaz hasta ahora provenía de la picadura de cientos de mosquitos con el parásito debilitado
En el ensayo clínico, el equipo de Seder inyectó la vacuna con los parásitos debilitados a 50 personas por vía intravenosa. Algunos de los voluntarios recibieron cuatro dosis de la vacuna experimental y otros recibieron cinco. Tan solo un tercio del primer grupo contrajo la malaria y ninguno de los del segundo. Según explican los autores en su artículo, este nivel de eficacia en la inmunización solo se había alcanzado a través del poco práctico método de la inmunización a través de la picadura de cientos de mosquitos portadores de parásitos irradiados.

Comprobar si la protección dura

Este estudio de fase I supone aún una etapa muy temprana en el desarrollo de una vacuna, pero los resultados son prometedores, como ha reconocido a Science el director del Instituto para la Salud Global de Barcelona, Pedro Alonso, responsable de poner a prueba la vacuna RTS,S, la más avanzada hasta ahora frente a la enfermedad. “Ahora, serán necesarios más estudios para determinar cuánto tiempo dura la protección proporcionada por este método y si será eficaz frente a otras cepas de Plasmodium distintas de las probadas en este ensayo”, explica a Materia Robert Seder.
Además, también tendrán que comprobar si la administración intravenosa de la inmunización se puede proporcionar de una manera masiva en las regiones afectadas por la malaria. “También queremos entender qué hace funcionar la vacuna y para eso vamos a seguir haciendo pruebas, tanto en gente de EEUU, por ejemplo, que no ha estado expuesta al parásito nunca como en gente de países africanos que sí”, añade Seder.
“Los resultados de la vacuna son muy interesantes, pero hay que tener en cuenta que es una prueba de concepto, una fase muy preliminar”, puntualiza Matiana González, del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), desde el que se está probando la vacuna RTS,S. Esta vacuna se empezó a probar en los años 80 y puede acabar su fase de ensayos en 2014, con lo que la nueva podría tener décadas de desarrollo por delante.
“Aunque esperemos que todo sea tan rápido como sea posible”, afirma González. Otro de los aspectos que puede limitar a la nueva vacuna es la aplicación intravenosa, que no se utiliza para vacunación. “En salud pública las cuestiones prácticas pesan mucho y la vía intravenosa puede ser complicada  para una vacunación general”, señala González. En cualquier caso, la vacuna, teniendo en cuenta su efectividad y su relativa sencillez a la hora de aplicarla, puede formar parte de una estrategia más amplia en las campañas de erradicación de la malaria que ya se están diseñando.

Kirobo, el primer humanoide parlante en viajar al espacio


Kirobo practicando en gravedad cero La nueva maravilla de la industria robótica en el país del sol naciente mide 34 centímetros, pesa algo menos de un kilo, reconoce el rostro de su jefe, habla japonés, recuerda vagamente al famoso personaje de cómic nipón Astro Boy (a quien tomaron como modelo) y como él volará por el espacio... aunque sea dentro de la ISS.

Kirobo, que debe su nombre a un juego de palabras entre el término "kibo" (esperanza) y "robo" (robot), es el primer humanoide parlante que ha viajado al espacio, ya que zarpó el pasado 3 de agosto de este año a bordo de un cohete HTV-4, lanzado desde el Centro Espacial Tanegashima que la agencia espacial nipona (JAXA) gestiona en el sur del país.
Su llegada a la ISS se produjo el pasado 9 de agosto, aunque aún no ha entrado en fase operativa ya que esperará a la llegada del astronauta nipón Koichi Wataka (planeada para noviembre de este año), cuyo rostro sabe reconocer y a quien dará un efusivo recibimiento en japonés.
El pequeño tamaño de este robot puede hacer que lo veáis como un juguete, pero eso sería un error en toda regla. Nirobo es un paquete de alta tecnología en miniatura, y de hecho puede recibir órdenes desde el control de Tierra y hacérselas llegar al astronauta Koichi Wataka. Además mantendrá un registro de todas las conversaciones que mantenga con Wataka, lo cual está muy bien, aunque su verdadero cometido es mantener alta la moral de la tropa y entregar "cariño" a los humanos a quienes servirá.

En palabras de su diseñador, Tomotaka Takahashi: "Deseo que este robot actúe como mediador entre una persona y una máquina, o entre una persona e internet, e incluso algunas veces entre varias personas".
A lo largo del último año, Nirobo ha sido entrenado y probado de forma intensiva. De hecho ya sabe lo que es la gravedad cero, ya que realizó vuelos de simulación en aviones preparados para este cometido.
Antes de zarpar rubo al espacio, Kirobo dio una conferencia de prensa en la que habló de sus sueños, entre los que se incluía una sociedad en la que los humanos y los robots pudieran convivir. El director del proyecto, Fuminori Kataoka, de la empresa Toyota, cree que estos pequeños robots tendrán su utilidad en la Tierra tanto con niños como con personas mayores, ya que realmente saben escuchar y responder, con la debida atención.
Su pequeño tamaño no es casual (este rasgo lo tiene en común con el famoso robot ASIMO diseñado por su rival Honda) y tiene dos motivos. Primero: ahorrar masa y espacio (y por tanto dinero), algo fundamental siempre que se envía carga útil al espacio, y segundo: minimizar el temor que estas criaturas artificiales pueden causar inconscientemente en quienes interactúan con ellos. Esto último puede sorprender, pero es la auténtica razón por la que ASIMO ha ido empequeñeciéndose a medida que Honda presentaba nuevas versiones.
Kirobo forma en realidad parte de una pareja. Su gemelo Mirata permanecerá en Tierra, monitorizando cualquier problema que pueda afectar a su hermano espacial. De hecho los dos asistieron a la rueda de prensa el pasado mes de julio. En aquella ocasión, Kirobo provocó las sonrisas de los asistentes cuando declaró que su viaje sería "un pequeño paso para mi, un gran salto para los robots". Al bueno de Neil Armstrong le habría encantado este "remake".

El “vaso” Portland, la más bella vasija romana


Tiene todos los ingredientes para ser una pieza de culto: su origen exacto y las circunstancias de su hallazgo son todo un misterio, las interpretaciones sobre el significado de sus escenas son tan variadas como investigadores se han interesado por ella y, por encima de todo, es una obra de una belleza sin igual.

Con semejante “carta de presentación”, no es de extrañar que la llamada ‘Vasija de Portland’ sea una de las piezas más valiosas –y que más admiración provoca– entre la completa colección de arte romano del Museo Británico de Londres.
Realizada con vidrio de color azul y camafeos blancos, esta vasija de apenas 25 centímetros de altura y 18 de diámetro se ha datado tradicionalmente en las últimas décadas del siglo I a.C. o las primeras de la centuria siguiente, siendo estas fechas las más aceptadas actualmente por los especialistas.
Sin embargo, y a pesar de esta datación, lo cierto es que los orígenes de la hermosa pieza, y en especial los pormenores de su descubrimiento, siguen siendo un misterio para los investigadores.
Aunque suele mencionarse en algunas fuentes que la vasija fue encontrada a finales del siglo XVI en el interior de la tumba del emperador Alejandro Severo, lo cierto es que la primera referencia fiable sobre el delicado recipiente vítreo data del año 1601, fecha de una correspondencia entre el erudito francés Peiresc y el pintor Rubens.
En dichas cartas se hace mención a la preciosa vasija, que en aquel momento formaba parte de la colección privada del cardenal del Monte. A la muerte del prelado la pieza pasó a manos de la poderosa familia Barberini, que la poseyó durante casi doscientos años, y después acabó siendo adquirida en 1778 por William Hamilton, en aquel entonces embajador inglés en Nápoles.
Una vez en suelo británico, la vasija fue adquirida por Margaret Cavendish Bentick, pasando a manos de su hijo, William Cavendish-Bentick, tercer duque de Portland. De ahí que hoy conozcamos la pieza por ese nombre.
Tras prestarla temporalmente al artesano Josiah Wedgwood, autor de varias copias del “vaso” que ayudaron a que la obra tuviera su enorme fama actual, fue legada en depósito al Museo Británico en 1810 donde –a excepción de un breve periodo de tres años– ha permanecido desde entonces, en las últimas décadas ya en propiedad del museo londinense.
Además de ese continuo cambio de manos, la vasija ha sufrido también algunos daños, algunos realmente serios. El más grave tuvo lugar en 1845, cuando un borracho la tiró por accidente, rompiéndola en varios fragmentos.

Al margen de este incidente –por suerte los restauradores pudieron recomponer la valiosa pieza–, y de los siempre nocivos efectos del paso del tiempo, la vasija ha logrado mantener toda su belleza, transmitida sobre todo gracias a sus hermosas escenas talladas en vidrio blanco.
Precisamente, es en sus figuras talladas de aires clásicos donde reside otro de los enigmas de la pieza: el del significado de sus escenas. Aunque se han propuesto decenas de hipótesis para aclarar su mensaje, todavía no hay un consenso entre los especialistas.
Para unos se trata de la combinación de dos escenas (una mitológica y otra de base histórica) en la que se relacionarían una victoria del emperador Augusto con el relato del nacimiento de Paris, la guerra de Troya y su relación con la fundación de Roma a través de Eneas.
Otros autores, por el contrario, apuestan por un tema mitológico de carácter marino, asociado con el amor y el matrimonio, por lo que quizá la vasija hubiese sido fabricada con la finalidad de servir de regalo de bodas.
Interpretaciones al margen, no han faltado tampoco autores que han destacado que la aparente indefinición de su iconografía se debe a que la pieza no es realmente romana, sino una creación renacentista del siglo XVI.
Así lo defiende, al menos, el Dr. Jerome Eisenberg, experto en arte antiguo y director de la revista Minerva. En 2003, Eisenberg causó cierto revuelo entre los investigadores al asegurar que la vasija Portland había sido fabricada en algún momento de la segunda mitad del siglo XVI, probablemente por un artista que había mezclado distintas escenas copiadas de algún relieve romano del siglo III.
La hipótesis de Eisenberg fue rápidamente respondida por los expertos del Museo Británico, para quienes no hay duda de la antigüedad del bello recipiente, entre otras cosas porque –explicaron– la vasija está realizada con una técnica romana de soplado del vidrio cuyos secretos de fabricación no fueron bien conocidos hasta fechas recientes.

Hoy la polémica parece zanjada –la gran mayoría de los estudiosos no dudan del origen romano de la pieza–, y la vasija Portland, ajena a cualquier discusión sobre su antigüedad o significado, sigue brillando con luz propia desde las salas de arte romano del museo londinense.

¿Cómo alimentaremos a la población mundial en el futuro?

El 30 de octubre de 2011 todos los medios de comunicación publicaron en sus portadas el anuncio de la ONU de que la población mundial había alcanzado los 7.000 millones. Un número que por sí solo es sorprendente si consideramos que hace apenas dos siglos, en 1800, los habitantes de este planeta apenas llegaban a los 1.000 millones. Los grandes adelantos que la revolución industrial ofreció a nuestra civilización han supuesto un aumento demográfico que hasta el momento continua.
El mero hecho de recordar que cuando yo nací, a mediados de los años ’70, la población del mundo era de 4.000 millones y que actualmente casi hemos doblado esa cifra, plantea numerosas incógnitas para los años venideros.
Junto al súbito crecimiento demográfico de las últimas décadas surgen nuevos planteamientos en multitud de actividades. Actualmente estamos viviendo unos duros años de crisis económica, sin embargo, todos los expertos coinciden en que esta situación no es nada si la comparamos con las futuras crisis a las que nos enfrentaremos: Crisis sociales, crisis energéticas muy unidas al próximo pico del petróleo… y por supuesto crisis en el campo de la alimentación. ¿Cómo alimentar a una población que aumenta sin parar con unos recursos que, como casi todo en este planeta, son limitados?
Evidentemente todos estos aspectos se pueden ver como crisis y problemas o podemos considerarlos retos ante los que nos enfrentaremos tarde o temprano y que necesitarán una solución.
Voy a añadir otro dato que sumar a los números que os acabo de dejar: Los cálculos demográficos proyectados para el 2050 indican que necesitaremos aumentar en un 60% la producción actual de alimentos si queremos dar respuesta a las necesidades de la población mundial en ese año (+ de 9.000 millones de habitantes).
Es un objetivo muy exigente y requerirá soluciones innovadoras porque, como os podréis imaginar, no va a ser posible conseguir un aumento de producción simplemente haciendo lo que ya hacemos. La respuesta, si es que conseguimos encontrarla, llegará de la mano de la investigación, de nuevas técnicas y tecnologías, del máximo aprovechamiento de los recursos de los que disponemos… en resumen, necesitaremos avanzar en la ciencia de la agricultura, la alimentación y la producción.
¿Qué soluciones puede aportar la investigación a este reto? Actualmente no existe una única respuesta a esta pregunta. Si finalmente podemos hacer frente con garantías al futuro probablemente sea utilizando, no una, sino diversas innovaciones tecnológicas.
Biotecnología
Si no podemos aumentar las zonas de cultivo tendremos que hacer que éstas sean más productivas. Conseguir especies y semillas más resistentes a las plagas o a la sequía, desarrollar técnicas más eficaces que permitan conseguir más comida en el mismo terreno cultivado.
Hace unas semanas investigadores estadounidenses publicaron en Proceedings of the National Academy of Sciences un estudio que podría servirnos de ejemplo. Desde la Universidad de Riverside en California se ha desarrollado un compuesto químico que se comporta como una hormona natural y que ayuda a numerosas plantaciones a hacer frente a la sequía. Sacar adelante cosechas incluso en las condiciones más adversas será uno de los puntos clave para el futuro.
Biogenética y transgénicos
Cuando en el siglo XVI la patata llegó a Europa procedente de América hubo una gran resistencia por parte de la población hacia aquel nuevo alimento. En aquella época se llegó a acusar a la patata de ser pecado e incluso de ser la causa de todo tipo de plagas e infortunios.
Algo parecido estamos viviendo hoy en día con los alimentos transgénicos. Son los mismos viejos miedos aplicados a nuevas situaciones que olvidan sin embargo que nos vamos a enfrentar a situaciones muy difíciles en el futuro y que las nuevas tecnologías científicas pueden ser de gran ayuda.
Cuando los científicos desarrollan un transgénico, es decir un OMG (Organismo Modificado Genéticamente) lo que están haciendo a grandes rasgos es coger un gen que consideran útil de una especie e insertarlo en otra, consiguiendo así una nueva cualidad productiva.

La principal ventaja de los transgénicos es que ofrecen una mayor resistencia a condiciones adversas como plagas, herbicidas o sequías consiguiendo así más producción de comida con las mismas plantas. No obstante, las técnicas más avanzadas de modificación genética ofrecen muchas más opciones. Existe una segunda generación de transgénicos orientada, no solo a conseguir más producción, sino a obtener mejor producción. Incluso se están dando los primeros pasos de una tercera generación que además nos protegerían contra enfermedades en lo que se ha llamado “Molecular Pharming
Nuevas especies dirigidas a la alimentación
La tecnología de modificación genética no sólo se está desarrollando para especies vegetales sino que desde hace ya unas décadas está despuntando en otros tipos de productos, incluidos los animales. La empresa AquaBounty Technologies es la pionera en campo ya que ha desarrollado el primer salmón transgénico, al que han llamado AquAdvantage, y que crece el doble de rápido que un salmón normal, pero manteniendo el mismo sabor y calidad.
Otras empresas ya están trabajando en otras especies y productos como las mejoras en productos porcinos o vacunos.
Granjas marinas
El mar es una de las principales fuentes de alimentación mundial que sin embargo estamos explotando a un ritmo desmedido. Boris Worm, de la Universidad Dalhousie en Canadá nos pone en antecedentes afirmando que “si seguimos como hasta ahora, dentro de 50 años puede que no quede mucho que recoger del mar”.
Una posible solución podrían ser las granjas marinas, una especie de grandes piscifactorías acotadas dentro del mar. No todas las especies son aptas para este tipo de cultivo pero peces como el rodaballo, la lubina o la dorada están dando buenos resultados ya que “tienen más rendimiento, no tienen que mantener su propio peso y el ratio por proteína producida es mayor”
Son simplemente algunas de las posibilidades que se están investigando para hacer frente a la pregunta que presentamos en el título. Aun así, la respuesta al problema no solo debe llegar desde la ciencia y la tecnología… necesitaremos también soluciones globales que involucren políticas sociales, energéticas y medioambientales para poder tener éxito y desmentir las previsiones de grandes hambrunas que los expertos prevén para las próximas décadas.
La madre del bebé, Jaleesa Martin, acudió a la juez Ballow, especializada en servicios infantiles, debido a que no se ponía de acuerdo con el padre del niño sobre el apellido que debía ponerle al bebé, de siete meses. EFE/ArchivoWashington, 12 ago (EFE).- Una juez de Tennessee (EE.UU.) ordenó cambiar el nombre de un bebé de Mesías a Martin, por considerar que el primero de esos apelativos debe reservarse únicamente a Jesucristo, según informan hoy medios estadounidenses.
"La palabra Mesías es un título, un título que sólo se ha ganado una persona, y esa persona es Jesucristo", dijo la juez Lu Ann Ballew a la cadena local WBIR TV.
La madre del bebé, Jaleesa Martin, acudió a la juez Ballow, especializada en servicios infantiles, debido a que no se ponía de acuerdo con el padre del niño sobre el apellido que debía ponerle al bebé, de siete meses.
Aunque la pareja había acordado que el nombre de pila de su bebé fuera "Mesías", la juez acabó cambiándolo para llamarlo "Martin DeShawn McCullough", con los apellidos de los dos padres.
Ballew argumentó que mantener el nombre Mesías dificultaría la infancia del pequeño, que vive en la localidad de Newport, en un condado con una gran población cristiana.
"Podría crearle conflicto con mucha gente, y él no ha podido elegir cuál es su nombre", indicó la juez.
La madre del niño ha apelado la decisión de la juez y se ha declarado "impactada" por el cambio, al asegurar que eligió el nombre únicamente porque le gustaba cómo sonaba junto a los de sus otros dos hijos, Micah y Mason.
"Nunca pretendí llamarlo Mesías sólo porque significara 'Dios', y no pensé que una juez pudiera hacerme cambiar el nombre de mi hijo debido a sus creencias religiosas", señaló a la cadena WBIR TV.
"Todo el mundo cree en lo que quiere, así que creo que debería tener el derecho a llamar a mi hijo como yo quiera, no como quiera otra persona", añadió la mujer.
La juez del caso mantiene que los padres deben cambiar el nombre del niño en el certificado de nacimiento, pero la madre asegura que se resistirá a hacerlo hasta que otro juez del condado revise su apelación del caso en septiembre.

Un dolor de cabeza provocado por gusanos carnívoros

Hace unas semanas Rochelle Harris, una ciudadana británica de 27 años, volvió a Inglaterra de sus vacaciones. Había estado en una zona tropical de Perú, y desde que estuvo allí tenía un curioso dolor de cabeza y oídos. Ella lo achacaba a una infección de oído producida por la picadura de un mosquito, y no le dió mayor importancia.
Al despertarse una mañana, se encontró con una mancha de un fluido raro en su almohada. Como llevaba ya varios días con la infección, decidió acercarse al hospital para que le recetasen algún medicamento. Pero cuando los médicos la examinaron, la historia cambió por completo.
Lo que tenía en el oído no era una infección. Se trataba de ocho larvas de insecto, que se habían alojado en su canal auditivo y se lo habían empezado a comer. En un principio, los doctores trataron de sacarlos llenando la cavidad con aceite de oliva. Los gusanos se ahogarían en el líquido, quedarían flotando y los podrían sacar sin problemas. Sin embargo, tan sólo salieron dos de ellos, y al resto hubo que extraerlos mediante una operación.
Al tener las larvas fuera del oído, pudieron determinar de qué especie se trataba. Eran ejemplares de Cochliomyia hominivorax, el gusano barrenador del ganado. A pesar del nombre, son en realidad larvas de mosca de un género tropical que parasita al ganado.
Tanto los médicos como Rochelle tuvieron muy claro desde el principio cómo habían llegado las larvas hasta su oído. Durante el viaje había pasado por una zona plagada de mosquitos, y uno de ellos se había metido en su oreja. Aunque ella pensaba que había conseguido sacarla sin problemas, al insecto le había dado tiempo a dejar su puesta en su oreja.

La forma de vida de esta especie es muy interesante, aunque puede resultar un poco repulsiva. Las hembras adultas ponen sus huevos en alguna cavidad – preferiblemente los oídos – de animales de sangre caliente. Suelen preferir al ganado, aunque pueden atacar a los humanos.
Cuando los huevos eclosionan, empiezan a alimentarse de la carne del huésped. Se colocan con la cabeza hacia abajo y consumen la carne girando sobre sí mismos, como si se tratase de un taladro o un barreno. Los canales o “agujeros” que realizan en la carne se dirigen siempre hacia abajo – se sitúan por gravedad – y hacia fuera del cuerpo, para poder desprenderse del huésped cuando tienen suficientes reservas. Una vez en el exterior, se entierran en el suelo y pasan por la metamorfosis hasta convertirse en moscas adultas.
Esta especie se conoce desde hace mucho tiempo, y también se lleva combatiendo contra ella desde hace décadas. De momento se ha conseguido erradicarla de los Estados Unidos, pero en algunas regiones de Sudamérica todavía es una peligrosa plaga.

Como curiosidad, comentar que dos especies muy relacionadas con el gusano barrenador del ganado tienen aplicaciones muy importantes. Una de ellas, llamada barrenador secundario (Cochliomyia macellaria) se utiliza en estudios forenses, ya que se alimenta de la carne en descomposición y gracias a ella se puede saber cuánto tiempo lleva muerto un cadáver.
La segunda se ha utilizado en medicina, y aún se hace en algunos lugares. También se alimenta de tejido muerto, y se emplea para limpiar heridas y zonas necrotizadas, que ya no se pueden recuperar y que necesitan ser limpiadas antes de poder curarlas.